La represión de Estado, expresada en la forma de operación de una embestida integral y simultánea en contra de los pueblos y comunidades indígenas y campesinas que en ejercicio de su libre determinación ancestral, caminan por vías distintas al patrón capitalista de mercado, es lo que hoy nuevamente sufre la comunidad indígena wixárika de Tuapurie–Santa Catarina Cuexcomatitlán, Jalisco.

Desde el 11 de febrero de este año, en que la comunidad decidió poner un alto a la imposición de la carretera Amatitán-Bolaños-Huejuquilla, tramo que forma parte de un complejo de ejes carreteros que unen geográficamente a Estados Unidos con la costa del pacífico, esta carretera desde 2005 ya había presentado innumerables irregularidades ambientales y que con toda impunidad avanzaba destruyendo lo que a su paso estaba, devastando sin manifestaciones de impacto ambiental en la mayor parte del camino, y con inconsistencias tendenciosas graves en las partes donde sí existían, sin autorización de cambio de uso de suelo, sin permisos de aprovechamiento forestal, y con una ilegal acta de asamblea falsificada, presentada por La Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur) del gobierno del estado, en complicidad con la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas CDI y con las presidencias municipales de Mezquitic, Bolaños y Huejuquilla.

Desde entonces, los wixaritari de Tuapurie han sido afectados en la naturaleza de su vida comunitaria por tener que estar alertas para evitar la imposición de un proyecto tan devastador sobre su territorio sagrado.

Los centros ceremoniales cambiaron sus tiempos de salida a los diferentes lugares sagrados, tuvieron que hacer su caminar antiguo con prisas; al final, por los tiempos ceremoniales de la siembra de maíz, no alcanzaron a ir a algunos puntos, esto a pesar de que como pueblo necesitan hacerlo para la conservación de la vida en el territorio wixarika y en todo el mundo.

Desde tiempos inmemoriales nos son comunes estos retrasos, este año sucedieron porque los peregrinos tuvieron que estar presentes en el plantón que la comunidad instaló para vigilar que no avanzara más la carretera.

Sumado a esta injusta desvirtualización de las prácticas ancestrales, la comunidad está siendo víctima de una embestida permanente por parte del Estado, algunos de estos ataques son: destitución del profesor Jesús Cosío Candelario en su puesto de inspector escolar de las escuelas primarias de la comunidad. El profesor Jesús ha sido desde su inicio un vocero comunitario comprometido con la integridad de la justa lucha de Tuapurie. En las páginas de este diario, la comunidad ya ha denunciado el caos que se está generando en los centros escolares por la ausencia de las funciones que desempeñaba el profesor Candelario; están cambiando de plazas a profesores de Santa Catarina que han estado con la comunidad en su lucha; están reduciendo los pagos del programa Oportunidades a las familias, en algunos casos parcial y en otros totalmente; despidieron a personal wixárika de DIF Jalisco que estuvo apoyando la lucha de Tuapurie; además, están persiguiendo y hostigando con policía, a un activista comunitario.

Adicionalmente, el presidente municipal de Mezquitic ha insistido en presionar a las autoridades tradicionales ofreciendo dinero para que acepten la carretera, siendo que efectivamente se debe pagar a la comunidad, pero no como condición para que acepten la carretera, sino para reparar los innumerables daños y perjuicios ambientales, morales y físicos que a sufrido la comunidad con el intento de imposición de esta obra carretera.

Para los proyectos capitalistas no existen los territorios sagrados, no les importa ultrajarlos para comunicar geográficamente en el mundo sus mercancías, mercantilizando las tierras montes y aguas, basándose en mapas de despojo que tienen el nombre de planes geopolíticos globales, que se traducen en proyectos de libre mercado, en planes de desarrollo o en ordenamientos territoriales. Asimismo, en proyectos militares de invasiones, guerras y otros objetivos militares como el entendimiento de los procesos de privatización de tierras en México, que se agudizó con la reforma al artículo 27 constitucional en el año de 1992, privatización que, mediante convenios con universidades mexicanas, actualmente está siendo monitoreada por el ejército estadunidense (Ojarasca No. 138, octubre 2008) .

Eso, todo eso, es la geografía de arriba, no la de la comunidad de Tuapurie, que sí entiende de manera integral estas tierras montes y aguas, todas sagradas y parte medular de las antiguas culturas, las que han estado aquí antes del sistema político actual y que hoy viven la injusticia que conlleva el delito de ser culturalmente diferentes, de saber que la madre Tierra está viva, que cuida del pueblo, pero que también exige cuidar de ella.

La comunidad tiene claras las verdaderas razones de estas y el resto de las acciones que el Estado está tomando, y está dispuesta a defender su territorio desde las vías civiles y pacíficas, será muy importante la observación civil, que toda la sociedad esté atenta a que se respete la determinación de la comunidad de Santa Catarina.

Lo cierto es que aún con el dolor que le provoca a los viejos, a las autoridades tradicionales y agrarias, a las mujeres, a los niños y a todos los comuneros de Tuapurie tener que hacer frente a esta situación que ha generado el Estado, la comunidad está mas fuerte que nunca, con mas cobertura mundial de apoyo a su lucha, con monitoreo de Naciones Unidas, con apoyo de la sociedad civil nacional e internacional, con el respaldo y apoyo del Congreso Nacional Indígena, del cual son parte, con múltiples procedimientos legales instaurados en defensa de su territorio.

Tuapurie sólo quiere vivir con su ancestral tradición, cuidando los templos antiguos, los que sus antepasados han cuidado, desde donde se nace la vida, desde donde ellos entienden el mundo.

Para esto, la comunidad está planteando su propio modelo de desarrollo, están en el análisis de cómo deben de ser sus caminos comunales, su aprovechamiento del bosque, su economía, su educación y su manera integral de ser comunidad, y ésta será la manera en que ejercerán sus decisiones, reflejo de la autonomía que nace de la historia.

Fuente: La Jornada